martes, 20 de abril de 2010

Reporte de un día a las corridas

Hoy me desperté media hora antes de lo normal. Una mañana sin particulares...No es de día sin la ducha pertinente. Estrenaba jabón asique fue todo una aventura.
Ya seco, vestido y sin desayunar salí al trabajo. El 28 paso lleno de gente y con cara de no parar, el que le seguía me hizo correr hasta la esquina ya que la luz roja lo hizo frenar. Amo a los colectiveros del 28, siempre tan cándidos a la hora de expresar su alegría por el trabajo…

Ya en plaza Roma cruce la calle en verde y me metí por el molinete al edificio, son las 10:30 AM y llego media hora antes… los martes entro a las 11 solo para dormir un poco más los lunes a la noche.

En mi escritorio se agolpa la gente, tienen preguntas...donde esta Romina? no tengo ni la menor idea, ayer estaba enferma...hoy también….
Hay que hacer los bonos de cierre de producción de octubre… y ella no está! Romina es mi jefa. Yo soy su backup...cagamos la fruta. Resignado me pongo a terminar mis bonos. A eso de las 12 me pregunto si ella hizo los de ella…en el peor de los casos 15 personas perderán 900 mangos en su futura liquidación…mejor me fijo ya que yo soy uno de esos 15... No es sorpresa ver que no están hechos. Romina es un desastre, no proyecta más que 20 minutos al futuro...nunca nada hecho, pero bueno George siempre saca las papas del fuego. Total ella puede seguir comiendo alfajores debajo de la cama.

Otros 15 bonos y el día se estira como chicle. A las 3 de la tarde me decido a comer. El resto de la esquina tiene filet de merluza con puré y carne al horno con papas, como todos los martes. Como en media hora y salgo pa' Retiro… Hoy llega la bici de lucho desde Jujuy. En el auto y con bici montada volvemos al estacionamiento del edificio. Estamos en el tercer subsuelo. Nos cagamos de risa de lo loco que es el centro a esa hora, nota feliz: Me reí con el mono.

En mi escritorio sigue la gente apilada...vino Romina? No entendieron nunca que Romina soy yo?!?! Que no importa si NO ESTA, todo se hace igual! George esta acá, no desesperen! (Ataque mental al estilo Ally McBeal).

Ya son como las 7 de la tarde, declare tres guerras niponas, solucione unos mil casos de garantías y me peleé con tres agentes. Una hora más y estoy afuera...

Daniel se pasea por el pasillo. Es obvio que me quiere hablar de algo pero mi cara de perro enojado no lo deja ni decirme hola "Que pasa Daniel?, deja de pulular y vení a contarle al tío George que cagada te mandaste..." Daniel era agente mío hace unos dos meses, ahora es de Diana...
"Me peleé con Diana, te enteraste?" Sí, me había enterado. Diana lo puteo como una hora me contaba mientras lloraba conmigo en el fumadero del primer piso. Daniel puede ser muy molesto…
"Si Dani te fuiste a la chota” le suelto.
"Bueno pero ella es una mina. Con vos me agarre un par de veces y nada...pero ella se lo toma muy emocional..." Si Daniel, pienso, vos sos un pelotudo que no entiende cómo tratar a una mina y te pensas que te podes agarrar como conmigo y no va a pasar nada. Nunca te hicieron un histeriqueo premenstrual pibe?!??!?
"Nada Dani, calmate y no le hables por un par de días que ya se le va a pasar. Vos hace bien tu laburo y listo, mañana yo hablo con Diana..."
"Gracias George, quiero volver a tu equipo...."
Pero no se puede flaco ya bastante me costó ponerte en vereda y ahora tengo la gorda de mi jefa y las tres taraditas de mi team para hacerme cargo, te quiero.

Al fin las 20. Salgo raudo a Lavalle y subo como un bólido hasta Florida. Paso por el banco. Hoy pago alquiler y me banco a mi tía de 90 años y la muerte. El plan: cine, cena y tango...

Ya medio pelotudo llego al 665 de la avenida. Monto el ascensor y me bajo en la puerta de casa. El gato desesperado maúlla comida mientras yo corro a mear.
Mas cómodo me tiro en la cama, abro la portable y.... "como dice que le va?” aparece por Messenger. Mi día está oficialmente terminado.

Carpintero Balcón

Erase una vez un joven como cualquier otro. Inmerso en la ajetreada ciudad, el trabajo, un gato, la cocina destruida y amigos eran los focos de atención normales. Un flaco no mañanero que desarrolla la ceremonia a la hora de despertarse. Que asegura que se va a lavar los dientes y poner desodorante. Nunca desnudo a la calle, siempre dar de comer al gato. La misma parada de bondi. La misma bajada….. Se entiende.

Todo comienza con el despertador a las 7 AM, es la primer alarma. Lo va a apagar unas 6 veces hasta que suene la alarma de las 7:30. No es sorpresa que una vez más sean las 8 y el siga enfundado entre sabanas negras. El gato acurrucado bajo la axila, las medias sobre la mesa y la misma canilla que gotea. El agua corria por su humanidad, hirviendo, tratando de sacarlo de la somnolencia. Esos momentos en el que las acciones son tan mecánicas que uno no se da cuenta lo que está haciendo. Primero el jabón…Ding Dong….después de escurrido el shampoo. El frasco ya casi ni tiene y el agua que le metió ayer esta fría, rápido lo esparce por su cabeza para aminorar el shock “Hoy tengo que hacer la bitácora asi la presento mañana” piensa mientras el jabón escurre por su espalda. Ding Dong. Por suerte la crema de enjuague esta llena. Ding Dong. Jabón en las manos, la barba le pica señal de que hay que limpiarse la cara…Ding Dong….Antes de enjuagar el acondicionador se cepilla los dientes, aplasta la pasta entre las cerdas ya que le da la falsa idea que se distribuirá mejor …Ding Dong. Un haz de inteligencia interrumpe el mecanismo. Algo no cuadra, algo esta de mas, que esta pasando? Atento espera….DING DOOONG!!!!
Piensa: son las 8 de la mañana, quién es? … Seguro es mi tía que me viene a torturar. O el vecino de arriba que perdió el desayuno de nuevo….Salta de la bañadera al piso de parqué envuelto en su toalla verde. Desencajado ve como tras la mirilla de la puerta un calvo impertinente libretita en mano y camisa a cuadros relojea para darse acceso a sus dominios. Lo piensa dos minutos, le abre o no le abre?…”Que querrá el pelado este a esta hora? estoy en pelotas!… bueno mejor! que se joda por molestar tan temprano!” Abre la puerta de un tirón. Enfrenta al sujeto desprevenido que lo mira fijamente.

“Soy el carpintero. Vengo a ver el balcón. No te avisaron?” dice el pelado entre gestos indecisos y pánico. Esta bien que es temprano pero las palabras carpintero y balcón no pegan, algo esta mal.

“Carpintero balcón?” Le dice en un intento fallido de articular sus pensamientos.

“Si, vengo a ver las maderas. Por si están podridas”.

Lo hace pasar. El calvo balcón esquiva con destreza calzoncillos y medias por igual, la casa es un campo minado y ‘el un soldado enviado para llevar a cabo una tarea irrisoria. Se refugia en la bastedad que le presenta el famoso balcón. Desde la otra punta del cuarto y chorreando agua nuestro joven estudia los ademanes del balcón en lontananza. “Tenes una podrida y suelta, el resto están bien. Gracias pibe.”
El repiqueteo del agua en la ducha aturde cuando el balcón pelado cierra la puerta. La rutina interrumpida es retomada sin pérdida de tiempo. Nuestro joven salta hacia la catarata de agua caliente que borrará de su mente la intrusión del personaje imposible, indescriptible…el Carpintero Balcón.

viernes, 2 de abril de 2010

Filisteos y Gusanos


En una noche de estrellas negras tu alma se pierde del viento. La rodea el sonido de tus pasos de silencio. Tan oscura que las tinieblas tiemblan en el solsticio de un dios cabalístico al que solo los sufrientes sienten es sus plegarias.

De sus condenados tiene un ser de espasmo una mancha de adoración en un hilo de enjambre que los envuelve convirtiéndolos en lo inevitable de su cansancio.

Inconexos vocablos sin significado al la cotica herrumbre de mi alma oxidada escapan en la melancolía de una noche sin comas ni puntos. Pantomima de mis pensamientos en la cual odio a amor. Lagrimas lloran mi muerte...

La dialéctica exigua se suspende en el ideal de mi llanto. Suelta amarras en la mente de mi interlocutor.

Sombra negra de un día gris, cuando las ataduras se liberan y la fijación Filistea abruma los Hebreos en sus almas despiadadas. Ni el génesis previene a Adán de la manzana, ni la Eva que lo empuja… Solo suspiros en la niebla.

Como la temple de sus huesos los carros cruzan las rojas aguas. Milenios de sedienta sangre los separan de sus captores. Los prometidos huyen a su ruina de futuros arlequines del destino de su mesías. Condenados al eterno en el infierno prometido. La lucha de sus almas a viva voz de los milenios.

Los hijos de Dios, los destructores de Dios.....Dios

Como cenizas se escapan las cúpulas de los santuarios. El alma en pena de un arrullo febril que canta a la noche “No lo matamos, no lo crucificamos, no era nuestro...”

Unas monedas son la muerte de un guardián, el nacimiento de la esclavitud del mundo..

San Pablo se yergue en las tormentas del hombre. Tronos de bronce el pecado de la lepra, las maravillas en cajones, del reino a la promesa. La quema de los antiguos, la madre que llora, el suspiro que calla en una celda de inquisidores en los albores de la racia de almas

Bohemia de anillos de acero

Nueve y media en Piedras e Independencia. Planes inexistentes. Pura bohemia San Telmiana en shorts y ojotas. Nos decidimos optar por Chile en la zona de barsuchos a la calle. Un mojito no estaría mal, la noche estaba de lujo para menta, ron y un toque de soda.

Ya sentados en “Aquí me Quedo” y unos nachos con guacamole de por medio fuimos testigos una vez mas de la orquesta porteña en su máxima expresión. Como salida de un cuento de Manucho se nos acercaba tambaleante una figura entre cómica y triste. El porte de una Banshee, los pelos lisos y plateados caían lado a lado enmarcando unos ojitos negros como brazas recién apagadas. Medio encorvada, vestida con retazos negros y cargando una bolsa de consorcio en el antebrazo deposita sin más explicación un anillo de acero quirúrgico en nuestra mesa. Con estratégico desdén examina sus víctimas rápidamente. Esta vez decide por el que le queda de frente. Tiene pinta de comprador compulsivo, usa una musculosa de Coi Fish amalgamada con pescadores de jean y ojotas negras, un claro ejemplo de una venta segura.

Lentamente levanto el objeto de deseo para examinar su hechura. Un aro de acero quirúrgico con jeroglíficos producto de alguna importación hawaiana se bambolea aferrado a una etiqueta blanca ostentando sus especificaciones, x21 pulgadas. Plateado como bisturí de sitcom americana, etiquetado, clasificado, sin precio.

Es el bendito san telmo cuna de ciegos y personajes parabólicos como estos. Me regodeaba en la idea de un sinfín de situaciones donde comensales semi borrachos son atacados con desprecio por el desgarbo de una vendedora de anillos que se limita a depositarlos sin precio, sin oferta, sin pasión en mesas de madera en comodato por la compra de cajones de Corona a un bar de calle Chile.

Rauda y segura como un penitente de la pre cordillera Mendocina alza su mano huesuda que acaricia el acero y lo deposita sin explicaciones en la bolsa que cuelga de su antebrazo. No nos explica, no nos pide una moneda. No se preocupa por una cosa ni la otra. Su meta es recolectar los preciados anillos sin nombre para volver a depositarlos en otra mesa unos bares mas allá. Ni una palabra pende de su boca. Sin súplica… sin necesidad… sin márketin... Una Alejandra solo producto de Bioy Casares se retira solitaria, rengueante hacia el próximo Bar. La bolsa tintinea de anillos de acero, los ojos apagados, la mirada perdida y una oferta sin habla que nos deja fríos, bohemios, idiotas.

sábado, 6 de marzo de 2010

Piqueteros


Perdidos en la atareada ciudad, viajando por las arterias de Buenos Aires, inmersos en la opresión del cambio, Ramón y María buscaban la forma de proteger a Lucia. Con solo seis años observaba con ojo atento a esas moles de huesos y polvo que se alzaban imponentes dentro del vagón. Caras distraídas, miradas de otro mundo se posaban en ella y la transportaban al ensueño. La densidad del aire los cohibía en una absoluta desesperanza del solo hecho de pensar que llegaría un nuevo día.

Ellos eran de otro sitio. La ciudad perdida de cartón, chapa y escombro, otro confín de existencia, un lugar donde lo sencillo, lo aberrante y el sol coexisten en bruta armonía. Como ovejas reunidas en manadas de protestantes sin recuerdos ni imágenes, sin saber el porqué de estar ahí se dirigían a la mole rosada. Palos y trapos su estandarte.

Movidos por una paga que cubría los pañales de lucia y la bebida de Ramón. Eran “piqueteros”, tres almas inocente, libres de las ataduras del tiempo, listas para levantarse de nuevo y luchar por dirigentes sin rostro de billeteras abultadas.

Lucia había oído a papa decir que hoy se iba a “la cancha”, suerte de mundo misterioso de donde volvía mareado y violento. Hoy mama lloraría y la encerraría en el cuartito de la escoba para esconderla de papa. Mama había dicho que es el bicho del alcohol que confunde a papa, pero que todo estaba bien. Ella no sabía que pensar, le daba miedo, el corazón se le saltaba del pecho de solo pensarlo quería cerrar los ojos…

Hoy la Cristina nos paga, había dicho mama. Por eso había que viajar como enlatados por los subterráneos. Nunca había entendido para que estaban esas torrecitas plateadas con manijitas, lo único que hacían era impedir el paso y no les quedaba más que pasar por los costados. A veces veía gente muy vestida poner unos papelitos y girar las manijitas, le parecía divertidísimo, tanto que la hacía acordar cuando Manuel había corrido un pollito por media hora sin poder atraparlo. Donde estaba Julián? Mama le dijo que se fue a otro lugar, donde iba a estar más contento. El papa de Julián iba a “la cancha” más seguido que papa, el no tenía el cuartito de las escobas…

La plaza estaba llena de palomas, tenían que caminar muchas cuadras para llegar al edificio color rosa. Le encantaba el color rosa, ella también quería una casa rosa para sus muñecas, como la de Cristina. Siempre usaban la calle para llegar. Seguro que después mama la iba a llevar a comer un helado, pero faltaba mucho y estaba repleto de gente.

Le dolían las sandalias, ya las tiritas le marcaban los tobillos. Papa estaba hablando con el del colectivo que los llevaría al barrio. Discutían sobre plata, el les quería dar $200 pero papa discutía que él había llevado a una nena. Eso valía mas, quería $350. Ojala le den solo $100 así no va a la chancha. En unos minutos ya podrían subir, el viaje era largo y ruidoso. Los grandes siempre discutían o gritaban, ella se acurrucaba contra mama para que no le doblaran las piernas sin querer.

Hoy a la noche seguro comemos pollo. Siempre después de las caminatas hay pollo. Mama llega a casa y se va a la pollería que esta sobre la calle asfaltada. Esta toda enrejada pero la señora que atiende es buena, siempre le regala un caramelo. Para llegar se cruzaba por el baldío del Toto. Lucia jugaba ahí con Julián a la guerra. Agarraban hojas, palos y trapos que había en el baldío y armaban un fuerte. Julián la perseguía y le hacía cosquillas, siempre ganaba. A veces venían otros nenes, pero a ella no le gustaba, siempre la atrapaban primero, pero Julián se hacia el tonto y la dejaba escapar, siempre la cuidaba. Donde está Julián? Ya no van a jugar hace semanas. No quiere amigos nuevos, Julián la hace reír.

Ya con sueño se tira en su camita. Tiene una pieza para ella sola en el primer piso de la casilla. El techo esta cerca asique pega fotos de sus estrellas favoritas de “Casi Ángeles”. Hoy no duerme con mama porque papa se fue a la chancha. Abrazada a su osito violeta cierra los ojitos. Espera que este Julián, a veces lo ve mientras duerme, ’el la cuida y le dice que siga durmiendo que todo es mejor mañana…Donde estas Julián?

Buda, budín y frutigran


La vida es sufrimiento…. Fueron las primeras directivas del “maestro” budista. Vestido de negro divagaba entre las ideas del karma, la dieta (que no practica), la muerte y el sufrimiento. Para usted que es el sufrimiento?, una buena pregunta a la cual ninguno de los presentes teníamos una respuesta concreta. La muerte de un ser querido, la lipo que esta vez no agarró, el vacio de verse solo…. entre tantas otras hipótesis.

-Usted! Que es el sufrimiento?-

- Y… ehhh. El cambio, la vida, la naturaleza. Los acontecimientos son sufrimiento – le dije entre pausada y cansinamente. El juego de a ver que sabe usted no es de mis favoritos. La verdad que un monje japonés te pregunte que es sufrir mientras te duele la espalda por estar mal sentado y los nervios de una buena docena de ojos clavados en tu nariz no es el concepto de comodidad ni filosofía. Igual ni que se jactara, no contesto.

El té verde empezó a circular entre los ahí sentados. . Lucho y el rubio arrinconados entre la encarnación de Mirtha Concheta Legrand y la que viene a comer budín gratis. Marains y yo cómodos contra la pared nos preguntábamos cuanto más duraba la charla entre las risas de un gordo bodoque y los ronquidos de un par de presentes.

-Cuidar el físico es muy importante, no intoxicarse. No matar dos veces la comida..Si? es un concepto muy básico- ya colorado el monje peleaba sus argumentos con un viejo entre uruguayo y alemán que se hacia el intelectual y babeaba cada silaba hasta el hartazgo. Los ojos de Lucho se fijaron acusadores en mi panza…”cuidar el físico” era la critica obvia. Deja de comer, hace ejercicio gordo lechón con tetas….

-Hagan un ejercicio, vayan al banco acá a dos cuadras. Saquen $100 del cajero. Si si el banco Rio que esta acá en plaza de Mayo. Se lo dan al primer tipo echado que vean. Así de simple. Es un concepto básico, si?- silencio de muerte. El maestro había matado a la occidentada sentada en tatamis, todos muy cool, todos new age.

– A ver yo hoy fui a comprar una jarrita. Había de dos precios: $12 y $14. Me gusto la de 14 asique fui a pagar. El chico de la caja se confundió y me termino cobrando como si fuera de 12…una cuadra y media después me dio culpa y volví. Le devolví los 2 pesos. Es lo mismo?- Psicóloga, algo loca. Seguro bailaba la música del mundo en los ratos libres entre pacientes. Se ve en la disquisición de perder $100 y trata de compensar con $2. Todo es un concepto…es básico…es imposible… el Karma no se compra señora, usted desenfunde el pavo en la plaza y no joda.

Fuentes blancas de porcelana y plástico se agolpaban sobre las mesas. Budines, galletas y frutigran se repartían entre todos como en la festividad de la pacha mama o el cumple de 5 de mi sobrina. Más de uno fue a comer, más de uno fue a tomar, más de uno fue al gurú, más de uno se come al maestro.

Ya en el receso decidimos escapar. La idea de aventurarnos a la realidad de microcentro era más esperanzadora que una meditación grupal con personajes cocoliches rumiando mantras como quien pide un atado de cigarrillos en un kiosco. Me imaginaba un coro difónico de voces entre graves y chillonas carraspeando palabras en sanscrito. El maestro a la cabeza de la mesa gritando – Si! Es básico! – los acólitos aun angustiados ante la idea de perder $100 por algo que no les explico lo que ya sabían, la vida no es más que sufrimiento. Del bueno, del malo, del incomprensible….

Las 15 cuadras a Brocolino se hicieron interminables. La disertación sobre la veracidad y el ridículo de la pantomima Zen nos tenía arrobados. El rubio estaba elocuente, Marains entre histérica y preocupada con la idea de la soledad e imposibilidad de matar para comer. Lucho navegaba entre la comprensión del Karma y la idea de escapar de las ordenes sectarias budistas.
Yo maldecía mentalmente el desastre de la incomunicación y la poca pericia del monje Japonés, que manera estúpida de cuartar la potencialidad, el descubrimiento….Karma.

Mesa de cuatro, mantel rojo, cuadros del coliseo…las charlas en brazuca, ingles y porteño rodeándonos como mosquitos. Vino, pastas y pollo a la plancha con fritas. La charla rondaba entre la comedia tragicómica y la exposición de códigos. Por momentos la vida de los otros tenía sentido, el rubio nombraba a Clarisse, suerte de personaje bizarro que graba todo lo que se dice para luego apuntar a su amo.

La noche terminaba. El trauma de Marains y su corte de pelo. Lucho y su verborragia frenetice entre gesticulaciones voluptuosas y ravioles de ciervo. El rubio entre mudo y divertido picaba con inteligente sarcasmo toda falla y punto débil para convertirlo en una anécdota con la inconfundible ayuda de Clarisse. Yo rumiaba absorto en pensamientos budistas e historias de vida…
Minutos más tarde mandaba un mensaje de texto en la oscuridad de Av. Alem apenas iluminada por faroles lejanos, infestada de botellas y bolsas de basura. La noche no podía ser más agradable…el 28 no venia. Los negros se revoleaban desperdicios y los transeúntes como muertos deambulaban a sus casas. Perdido entre el Karma, los budines y frutigran buscaba a mi Clarisse para que me explicara la locura de la que acababa de ser testigo.