sábado, 6 de marzo de 2010

Piqueteros


Perdidos en la atareada ciudad, viajando por las arterias de Buenos Aires, inmersos en la opresión del cambio, Ramón y María buscaban la forma de proteger a Lucia. Con solo seis años observaba con ojo atento a esas moles de huesos y polvo que se alzaban imponentes dentro del vagón. Caras distraídas, miradas de otro mundo se posaban en ella y la transportaban al ensueño. La densidad del aire los cohibía en una absoluta desesperanza del solo hecho de pensar que llegaría un nuevo día.

Ellos eran de otro sitio. La ciudad perdida de cartón, chapa y escombro, otro confín de existencia, un lugar donde lo sencillo, lo aberrante y el sol coexisten en bruta armonía. Como ovejas reunidas en manadas de protestantes sin recuerdos ni imágenes, sin saber el porqué de estar ahí se dirigían a la mole rosada. Palos y trapos su estandarte.

Movidos por una paga que cubría los pañales de lucia y la bebida de Ramón. Eran “piqueteros”, tres almas inocente, libres de las ataduras del tiempo, listas para levantarse de nuevo y luchar por dirigentes sin rostro de billeteras abultadas.

Lucia había oído a papa decir que hoy se iba a “la cancha”, suerte de mundo misterioso de donde volvía mareado y violento. Hoy mama lloraría y la encerraría en el cuartito de la escoba para esconderla de papa. Mama había dicho que es el bicho del alcohol que confunde a papa, pero que todo estaba bien. Ella no sabía que pensar, le daba miedo, el corazón se le saltaba del pecho de solo pensarlo quería cerrar los ojos…

Hoy la Cristina nos paga, había dicho mama. Por eso había que viajar como enlatados por los subterráneos. Nunca había entendido para que estaban esas torrecitas plateadas con manijitas, lo único que hacían era impedir el paso y no les quedaba más que pasar por los costados. A veces veía gente muy vestida poner unos papelitos y girar las manijitas, le parecía divertidísimo, tanto que la hacía acordar cuando Manuel había corrido un pollito por media hora sin poder atraparlo. Donde estaba Julián? Mama le dijo que se fue a otro lugar, donde iba a estar más contento. El papa de Julián iba a “la cancha” más seguido que papa, el no tenía el cuartito de las escobas…

La plaza estaba llena de palomas, tenían que caminar muchas cuadras para llegar al edificio color rosa. Le encantaba el color rosa, ella también quería una casa rosa para sus muñecas, como la de Cristina. Siempre usaban la calle para llegar. Seguro que después mama la iba a llevar a comer un helado, pero faltaba mucho y estaba repleto de gente.

Le dolían las sandalias, ya las tiritas le marcaban los tobillos. Papa estaba hablando con el del colectivo que los llevaría al barrio. Discutían sobre plata, el les quería dar $200 pero papa discutía que él había llevado a una nena. Eso valía mas, quería $350. Ojala le den solo $100 así no va a la chancha. En unos minutos ya podrían subir, el viaje era largo y ruidoso. Los grandes siempre discutían o gritaban, ella se acurrucaba contra mama para que no le doblaran las piernas sin querer.

Hoy a la noche seguro comemos pollo. Siempre después de las caminatas hay pollo. Mama llega a casa y se va a la pollería que esta sobre la calle asfaltada. Esta toda enrejada pero la señora que atiende es buena, siempre le regala un caramelo. Para llegar se cruzaba por el baldío del Toto. Lucia jugaba ahí con Julián a la guerra. Agarraban hojas, palos y trapos que había en el baldío y armaban un fuerte. Julián la perseguía y le hacía cosquillas, siempre ganaba. A veces venían otros nenes, pero a ella no le gustaba, siempre la atrapaban primero, pero Julián se hacia el tonto y la dejaba escapar, siempre la cuidaba. Donde está Julián? Ya no van a jugar hace semanas. No quiere amigos nuevos, Julián la hace reír.

Ya con sueño se tira en su camita. Tiene una pieza para ella sola en el primer piso de la casilla. El techo esta cerca asique pega fotos de sus estrellas favoritas de “Casi Ángeles”. Hoy no duerme con mama porque papa se fue a la chancha. Abrazada a su osito violeta cierra los ojitos. Espera que este Julián, a veces lo ve mientras duerme, ’el la cuida y le dice que siga durmiendo que todo es mejor mañana…Donde estas Julián?

Buda, budín y frutigran


La vida es sufrimiento…. Fueron las primeras directivas del “maestro” budista. Vestido de negro divagaba entre las ideas del karma, la dieta (que no practica), la muerte y el sufrimiento. Para usted que es el sufrimiento?, una buena pregunta a la cual ninguno de los presentes teníamos una respuesta concreta. La muerte de un ser querido, la lipo que esta vez no agarró, el vacio de verse solo…. entre tantas otras hipótesis.

-Usted! Que es el sufrimiento?-

- Y… ehhh. El cambio, la vida, la naturaleza. Los acontecimientos son sufrimiento – le dije entre pausada y cansinamente. El juego de a ver que sabe usted no es de mis favoritos. La verdad que un monje japonés te pregunte que es sufrir mientras te duele la espalda por estar mal sentado y los nervios de una buena docena de ojos clavados en tu nariz no es el concepto de comodidad ni filosofía. Igual ni que se jactara, no contesto.

El té verde empezó a circular entre los ahí sentados. . Lucho y el rubio arrinconados entre la encarnación de Mirtha Concheta Legrand y la que viene a comer budín gratis. Marains y yo cómodos contra la pared nos preguntábamos cuanto más duraba la charla entre las risas de un gordo bodoque y los ronquidos de un par de presentes.

-Cuidar el físico es muy importante, no intoxicarse. No matar dos veces la comida..Si? es un concepto muy básico- ya colorado el monje peleaba sus argumentos con un viejo entre uruguayo y alemán que se hacia el intelectual y babeaba cada silaba hasta el hartazgo. Los ojos de Lucho se fijaron acusadores en mi panza…”cuidar el físico” era la critica obvia. Deja de comer, hace ejercicio gordo lechón con tetas….

-Hagan un ejercicio, vayan al banco acá a dos cuadras. Saquen $100 del cajero. Si si el banco Rio que esta acá en plaza de Mayo. Se lo dan al primer tipo echado que vean. Así de simple. Es un concepto básico, si?- silencio de muerte. El maestro había matado a la occidentada sentada en tatamis, todos muy cool, todos new age.

– A ver yo hoy fui a comprar una jarrita. Había de dos precios: $12 y $14. Me gusto la de 14 asique fui a pagar. El chico de la caja se confundió y me termino cobrando como si fuera de 12…una cuadra y media después me dio culpa y volví. Le devolví los 2 pesos. Es lo mismo?- Psicóloga, algo loca. Seguro bailaba la música del mundo en los ratos libres entre pacientes. Se ve en la disquisición de perder $100 y trata de compensar con $2. Todo es un concepto…es básico…es imposible… el Karma no se compra señora, usted desenfunde el pavo en la plaza y no joda.

Fuentes blancas de porcelana y plástico se agolpaban sobre las mesas. Budines, galletas y frutigran se repartían entre todos como en la festividad de la pacha mama o el cumple de 5 de mi sobrina. Más de uno fue a comer, más de uno fue a tomar, más de uno fue al gurú, más de uno se come al maestro.

Ya en el receso decidimos escapar. La idea de aventurarnos a la realidad de microcentro era más esperanzadora que una meditación grupal con personajes cocoliches rumiando mantras como quien pide un atado de cigarrillos en un kiosco. Me imaginaba un coro difónico de voces entre graves y chillonas carraspeando palabras en sanscrito. El maestro a la cabeza de la mesa gritando – Si! Es básico! – los acólitos aun angustiados ante la idea de perder $100 por algo que no les explico lo que ya sabían, la vida no es más que sufrimiento. Del bueno, del malo, del incomprensible….

Las 15 cuadras a Brocolino se hicieron interminables. La disertación sobre la veracidad y el ridículo de la pantomima Zen nos tenía arrobados. El rubio estaba elocuente, Marains entre histérica y preocupada con la idea de la soledad e imposibilidad de matar para comer. Lucho navegaba entre la comprensión del Karma y la idea de escapar de las ordenes sectarias budistas.
Yo maldecía mentalmente el desastre de la incomunicación y la poca pericia del monje Japonés, que manera estúpida de cuartar la potencialidad, el descubrimiento….Karma.

Mesa de cuatro, mantel rojo, cuadros del coliseo…las charlas en brazuca, ingles y porteño rodeándonos como mosquitos. Vino, pastas y pollo a la plancha con fritas. La charla rondaba entre la comedia tragicómica y la exposición de códigos. Por momentos la vida de los otros tenía sentido, el rubio nombraba a Clarisse, suerte de personaje bizarro que graba todo lo que se dice para luego apuntar a su amo.

La noche terminaba. El trauma de Marains y su corte de pelo. Lucho y su verborragia frenetice entre gesticulaciones voluptuosas y ravioles de ciervo. El rubio entre mudo y divertido picaba con inteligente sarcasmo toda falla y punto débil para convertirlo en una anécdota con la inconfundible ayuda de Clarisse. Yo rumiaba absorto en pensamientos budistas e historias de vida…
Minutos más tarde mandaba un mensaje de texto en la oscuridad de Av. Alem apenas iluminada por faroles lejanos, infestada de botellas y bolsas de basura. La noche no podía ser más agradable…el 28 no venia. Los negros se revoleaban desperdicios y los transeúntes como muertos deambulaban a sus casas. Perdido entre el Karma, los budines y frutigran buscaba a mi Clarisse para que me explicara la locura de la que acababa de ser testigo.

lunes, 1 de marzo de 2010

Encrucijada



Me siento a la vera de la encrucijada…el camino serpentea y se pierde en el crepúsculo del oeste, el amanecer… el Este. Sur vida nueva, del norte vienen andando mis huellas.
La vida me trae hasta aquí…veo el sol que con su lento trajín cruza mi senda. Veo mis huellas marchitas de andar, veo el camino que supo traerme, veo mi vida cruzar el batiente, me regala recuerdos, me trae amigo….momentos, idas….venidas…. Me cuentan quien soy, me escribe un poema en prosa hiriente, me canta una canción desenfrenada…me enloquece con su cordura y me ata a su hermosura….
Me siento en la encrucijada, una piedra roma es mi compañía, la luz del sol mi lámpara votiva y mi vida mi gran amiga…..Por los soles que pasan mi camino, los rumbos que me traen al alba, las joyas de una vida en compañía, las caras que no se borraran…por un nuevo día, por una nueva aventura, por caminar descalzo el sendero, por un segundo mas…..a lo divino gracias.