Erase una vez un joven como cualquier otro. Inmerso en la ajetreada ciudad, el trabajo, un gato, la cocina destruida y amigos eran los focos de atención normales. Un flaco no mañanero que desarrolla la ceremonia a la hora de despertarse. Que asegura que se va a lavar los dientes y poner desodorante. Nunca desnudo a la calle, siempre dar de comer al gato. La misma parada de bondi. La misma bajada….. Se entiende.
Todo comienza con el despertador a las 7 AM, es la primer alarma. Lo va a apagar unas 6 veces hasta que suene la alarma de las 7:30. No es sorpresa que una vez más sean las 8 y el siga enfundado entre sabanas negras. El gato acurrucado bajo la axila, las medias sobre la mesa y la misma canilla que gotea. El agua corria por su humanidad, hirviendo, tratando de sacarlo de la somnolencia. Esos momentos en el que las acciones son tan mecánicas que uno no se da cuenta lo que está haciendo. Primero el jabón…Ding Dong….después de escurrido el shampoo. El frasco ya casi ni tiene y el agua que le metió ayer esta fría, rápido lo esparce por su cabeza para aminorar el shock “Hoy tengo que hacer la bitácora asi la presento mañana” piensa mientras el jabón escurre por su espalda. Ding Dong. Por suerte la crema de enjuague esta llena. Ding Dong. Jabón en las manos, la barba le pica señal de que hay que limpiarse la cara…Ding Dong….Antes de enjuagar el acondicionador se cepilla los dientes, aplasta la pasta entre las cerdas ya que le da la falsa idea que se distribuirá mejor …Ding Dong. Un haz de inteligencia interrumpe el mecanismo. Algo no cuadra, algo esta de mas, que esta pasando? Atento espera….DING DOOONG!!!!
Piensa: son las 8 de la mañana, quién es? … Seguro es mi tía que me viene a torturar. O el vecino de arriba que perdió el desayuno de nuevo….Salta de la bañadera al piso de parqué envuelto en su toalla verde. Desencajado ve como tras la mirilla de la puerta un calvo impertinente libretita en mano y camisa a cuadros relojea para darse acceso a sus dominios. Lo piensa dos minutos, le abre o no le abre?…”Que querrá el pelado este a esta hora? estoy en pelotas!… bueno mejor! que se joda por molestar tan temprano!” Abre la puerta de un tirón. Enfrenta al sujeto desprevenido que lo mira fijamente.
“Soy el carpintero. Vengo a ver el balcón. No te avisaron?” dice el pelado entre gestos indecisos y pánico. Esta bien que es temprano pero las palabras carpintero y balcón no pegan, algo esta mal.
“Carpintero balcón?” Le dice en un intento fallido de articular sus pensamientos.
“Si, vengo a ver las maderas. Por si están podridas”.
Lo hace pasar. El calvo balcón esquiva con destreza calzoncillos y medias por igual, la casa es un campo minado y ‘el un soldado enviado para llevar a cabo una tarea irrisoria. Se refugia en la bastedad que le presenta el famoso balcón. Desde la otra punta del cuarto y chorreando agua nuestro joven estudia los ademanes del balcón en lontananza. “Tenes una podrida y suelta, el resto están bien. Gracias pibe.”
El repiqueteo del agua en la ducha aturde cuando el balcón pelado cierra la puerta. La rutina interrumpida es retomada sin pérdida de tiempo. Nuestro joven salta hacia la catarata de agua caliente que borrará de su mente la intrusión del personaje imposible, indescriptible…el Carpintero Balcón.
martes, 20 de abril de 2010
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Gorditos rojos, budismo cocoliche y balcones pelados entre bohemios anillos de acero san telmienses y autos azules que vomitan. Las furias peinan sus melenas mientras otros se quedan en casa bajo la cama comiendo alfajores.. cuanta genialidad!! Segui posteando
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