Perdidos en la atareada ciudad, viajando por las arterias de Buenos Aires, inmersos en la opresión del cambio, Ramón y María buscaban la forma de proteger a Lucia. Con solo seis años observaba con ojo atento a esas moles de huesos y polvo que se alzaban imponentes dentro del vagón. Caras distraídas, miradas de otro mundo se posaban en ella y la transportaban al ensueño. La densidad del aire los cohibía en una absoluta desesperanza del solo hecho de pensar que llegaría un nuevo día.
Ellos eran de otro sitio. La ciudad perdida de cartón, chapa y escombro, otro confín de existencia, un lugar donde lo sencillo, lo aberrante y el sol coexisten en bruta armonía. Como ovejas reunidas en manadas de protestantes sin recuerdos ni imágenes, sin saber el porqué de estar ahí se dirigían a la mole rosada. Palos y trapos su estandarte.
Movidos por una paga que cubría los pañales de lucia y la bebida de Ramón. Eran “piqueteros”, tres almas inocente, libres de las ataduras del tiempo, listas para levantarse de nuevo y luchar por dirigentes sin rostro de billeteras abultadas.
Lucia había oído a papa decir que hoy se iba a “la cancha”, suerte de mundo misterioso de donde volvía mareado y violento. Hoy mama lloraría y la encerraría en el cuartito de la escoba para esconderla de papa. Mama había dicho que es el bicho del alcohol que confunde a papa, pero que todo estaba bien. Ella no sabía que pensar, le daba miedo, el corazón se le saltaba del pecho de solo pensarlo quería cerrar los ojos…
Hoy la Cristina nos paga, había dicho mama. Por eso había que viajar como enlatados por los subterráneos. Nunca había entendido para que estaban esas torrecitas plateadas con manijitas, lo único que hacían era impedir el paso y no les quedaba más que pasar por los costados. A veces veía gente muy vestida poner unos papelitos y girar las manijitas, le parecía divertidísimo, tanto que la hacía acordar cuando Manuel había corrido un pollito por media hora sin poder atraparlo. Donde estaba Julián? Mama le dijo que se fue a otro lugar, donde iba a estar más contento. El papa de Julián iba a “la cancha” más seguido que papa, el no tenía el cuartito de las escobas…
La plaza estaba llena de palomas, tenían que caminar muchas cuadras para llegar al edificio color rosa. Le encantaba el color rosa, ella también quería una casa rosa para sus muñecas, como la de Cristina. Siempre usaban la calle para llegar. Seguro que después mama la iba a llevar a comer un helado, pero faltaba mucho y estaba repleto de gente.
Le dolían las sandalias, ya las tiritas le marcaban los tobillos. Papa estaba hablando con el del colectivo que los llevaría al barrio. Discutían sobre plata, el les quería dar $200 pero papa discutía que él había llevado a una nena. Eso valía mas, quería $350. Ojala le den solo $100 así no va a la chancha. En unos minutos ya podrían subir, el viaje era largo y ruidoso. Los grandes siempre discutían o gritaban, ella se acurrucaba contra mama para que no le doblaran las piernas sin querer.
Hoy a la noche seguro comemos pollo. Siempre después de las caminatas hay pollo. Mama llega a casa y se va a la pollería que esta sobre la calle asfaltada. Esta toda enrejada pero la señora que atiende es buena, siempre le regala un caramelo. Para llegar se cruzaba por el baldío del Toto. Lucia jugaba ahí con Julián a la guerra. Agarraban hojas, palos y trapos que había en el baldío y armaban un fuerte. Julián la perseguía y le hacía cosquillas, siempre ganaba. A veces venían otros nenes, pero a ella no le gustaba, siempre la atrapaban primero, pero Julián se hacia el tonto y la dejaba escapar, siempre la cuidaba. Donde está Julián? Ya no van a jugar hace semanas. No quiere amigos nuevos, Julián la hace reír.
Ya con sueño se tira en su camita. Tiene una pieza para ella sola en el primer piso de la casilla. El techo esta cerca asique pega fotos de sus estrellas favoritas de “Casi Ángeles”. Hoy no duerme con mama porque papa se fue a la chancha. Abrazada a su osito violeta cierra los ojitos. Espera que este Julián, a veces lo ve mientras duerme, ’el la cuida y le dice que siga durmiendo que todo es mejor mañana…Donde estas Julián?

Muchos sabemos lo que les pasa a los chicos como Lucia y Julián pero evitamos involucrarnos por miedo a la angustia.
ResponderEliminarJustamente ayer alguien que aun amo me decia que una viejita y su hijo se instalaron en la esquina de su negocio.
Su cara permanecio fria durante rato esa noche pero cuando recordó la imagen de los sin techo se le llenaron las mejillas de lagrimas.