Eran las dos de la mañana del miércoles. Ya habían pasado unas horas desde que mi departamento sintió vida y todo parecía frio y apagado. La espera me volvía loco. Tres, cuatro, cinco y más veces di vuelta a la casa buscando supuestos olvidos...que el vino pesaba, que la ropa faltaba...que la mochila se rompe.
Ale quería pasar a las cuatro, pero no la deje. A eso de las 9 le pedí que viniera tres y media, estaba tan nervioso que caminaba por las paredes. Necesitaba alguien que me diera bola y el gato seguía ignorante de mi futura ausencia, ronroneando sobre la cama.
A las 3 ya no aguantaba más. Maldije mi suerte y no estar en control de la situación. Que si me tomaba un taxi, que si se rompía el auto, que si se quedaban dormidos. Tenía que dejar de pensar y no sabía cómo.
Durante 20 minutos de verborragia incontrolable con Yanina fue Alejandra diana de todos mis nervios.
Ese gustito acido en la garganta, los nervios no me dejaban estar quieto....
Suena el celular, un texto..."'estamos a cuadra7", la boluda esta no sabe ni tipiar un mensaje y seguro llegamos tarde. Bajo los 11 pisos hecho una furia, a punto de decirle algo que arruinara el viaje irremediablemente cuando la veo sonriéndome. La mirada cargada de esa tranquilidad imposible, la seguridad de que todo sale bien y que estamos más que tranquilos... La mire a los ojos, seguro vio una sonrisa estúpida salir de mi boca, un esbozo de disculpas por lo que no sabe.
Mi segundo problema se asomaba tras el volante, el famoso Mariano esperaba con cara tímida a que me subiera al auto "estas cómodo ahí atrás?"
"Si voy joya" le contesto mientras trato de definir si un chiste tarado sobre lo cerca que estoy de la espalda de mi hermana lo va a incomodar. Por esa vez me abstengo...solo denme un par de cuadras y alguna boludez le suelto.
Salimos zumbando por autopista Richiery para Ezeiza. Charlas sin sentido van y vienen, momentos sobre pasajes, reservas y que se yo. "Trajiste todo?" Me pregunta Ale desde adelante, "Uh ahora que lo pienso me deje el pasaporte, los seguros y la ropa interior en el baño!", nadie se ríe. El chiste boludo hizo acto de presencia, a mi favor debo decir que habían pasado dos semáforos y llegábamos al peaje...me aguante como un duque.
Llegamos al aeropuerto con tiempo de sobra, de hecho lo usamos para perdernos en el laberinto de estacionamientos para poder parar en la plataforma "A", que goma significa la plataforma "A"?!, lo estábamos por averiguar... En mi cabeza se mezclaba instrucciones de Lucho, la tía Chela y el espíritu santo sobre despachos check in's y esa pelotudez que dijo Gio sobre el e-bording line; no entendieron que nunca puse un pie en un avión loco? Los consejos a magoya!
Mariano navegaba entre nuestra declaración de aduana, el check in y la primer parada al baño de ale. Pobre se quedo solo conmigo unos minutos en este último evento. Salió impávido con una charla cuasi fluida sobre las agencias de viajes y las aerolíneas, algo sobre infraestructura (palabra que suena bonita donde la pongas) y venta de pasajes.
Ya se hacia la hora, Mc Donald's nos preparo un buen desayuno, nada de que arrepentirse. Subimos para entrar a la plataforma, esa tierra privilegiada que solo los dotados de pasaje pueden darse el lujo de acceder. Dejamos a nuestro fiel compañero y nos adentramos, con palabras de ánimo y sin tener la menos idea de lo que se venía, en el mundo del pre abordaje, cruzamos las inhóspitas tierras de inmigraciones para llegar a la tierra prometida de todo aeropuerto, la meca...el Free shop!
Alejandra nadaba entre gafas DyG y cremas Clinique, tan natural como pez en el agua. yo en otro planeta, que cremas, ni perfumes ni gafas... entonces lo vi, era la tierra dorada, la sección de chocolates Lindt me esperaba al otro lado del tax free, una promotora me ofrecía la ambrosia de la producción Suiza, simplemente irresistible.
Subimos al avión, suerte de lata de sardinas con asientos pseudo reclinables y ventanucos del tamaño de una tapa de inodoro. TAM, el acrónimo de algo relacionado a Transportes Aéreos de Brasil (la M te la debo), azafatas comisario de abordo y capitán hablan en el portugués mas cerrado que escuche en mi vida. No se les entiende el Brigado siquiera, pero esta no fue la cereza de nuestra lata de toilette, también hablaban una derivación del ingles donde departchchchchc se parece a departure y Trubinance a turbulance.
El avión carreteaba, toma impulso y en el momento del climax, el despegue que todo pasajero novato espera con ansia se ve interrumpido por una bruta frenada que gasta las pastillas de freno en dos segundos. Salimos raudos de la pista con excusas en portuñol británico inteligible. Alejandra no pierde oportunidad en confirmarme que esto no es normal, como si no fuera obvio después de la cara de terror de la totalidad de pasajeros... Pero nos conformamos con poco. Al despegar el avión fuimos provistos con tapones para los oídos, gafas para dormir, cepillo de dientes, pasta y una peculiar y por nada menos útil crema para los labios... Después algún entendido nos explicara cual es el asunto de la crema para labios....

que viaje nene!!!!! publica todo el diario a ver si lo terminamos, proximamante te escribo el de la segunda vueltaaaaa
ResponderEliminarje je
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