Bueno el sábado es prolifero, comencé el blog y no puedo parar de escribir, de repente quiero compartir toda pelotudez que se escapa de mi cabeza. Siempre quise hacer esto, me parecía de lo más divertido. Digamos que uno siempre quiso subir a una montaña rusa que está en frente de tu casa. Pero no cruzas la calle, no sabes bien porque pero nunca lo haces….Le das vueltas y vueltas, pensas lo copado que sería cruzar la calle, nada te detiene, tenes todas las ganas. Ves la gente subir y bajar, gritar, los admiras, los envidias pero nunca cruzas.
Un día ves esa película por segunda vez. Es película de domingo con un contenido trillado que te exaspera. La ves de nuevo porque no tenes nada mejor que hacer cuando de repente cala profundo… el personaje escribe en su blog cada vez que puede. Tiene un talento oculto que vos pensas tenes….pero él escribe y vos no. Ah pero es un personaje ficticio, no existe, nadie escribe en un blog de esa manera, no te engañes. Pero ya calo. Ya es tarde. Ahora tenes un blog y sos ni más ni menos que ese personaje romántico que escribe sus quejas e ideas a cada rato. Vas a llenar entrada tras entrada hasta que te canses y pares. A lo mejor alguien lo lee y te enfrascas en escribir más. A lo mejor te sentís obligado a seguir para una anónima concurrencia que comenta tus post.
Haces refresh de la pagina del blog buscando comentarios nuevos sabiendo que no los hay, sino tendrías un mail, así lo configuraste negro…no jodas. Es el primer día del blog y ya queres aluvión de comentarios, estás seguro que alguien se deslumbra tras tus palabras, ven el arcoíris de tus pensamientos como algo progresista, copado…único.
Pero la verdad subyace bien clara. Es el primer día de tu blog y solo una persona lo vio.
Y esta bien.

Siempre hay un inicio... solo hay que saltar el charco...
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