sábado, 20 de febrero de 2010

Un gordito rojo en la entrada

Llegue a casa a eso de las 4 y media de la tarde. Un auto azul me vomita en la entrada del edificio sin mucho mas que una sonrisa. Del lado de adentro del palier veo a un gordito entre rojizo y preocupado que mira la cerradura como quien no sabe para qué sirve. Despreocupado abro la puerta
- Te dejo abierto, salís?
- Si ehh, no...Mira mi amigo duerme y tengo que salir...no sé qué hacer con las llaves.- Su cara una súplica. Ya casi dentro del ascensor y molesto por el peso de la notebook me apiado
- En que piso esta tu amigo? - esperaba me dijera que estaba en el 6to, de esa forma me vería liberado a tener que llevar el encargo de devolver la llave a un extraño monstruo que duerme y apresa a sus almuerzos en el intersticio espacial entre la calle y las escaleras.
- Uhh vive en el 12vo! - el gordito tiene suerte hoy, yo vivo en el piso de abajo. La proximidad me hace sentir obligado, tengo que ir y dejarle las llaves….
-Bueno yo se las subo.- le aseguro. Acá todo está bien.
- Dale! Te agradezco es que no lo quería despertar!
Ya en el 11vo decido abrir la puerta y dejar la valija de la notebook. Después habrá tiempo para despertar al “amigo” del gordito y darle las llaves. Un portazo ensordece el silencio de la escalera, una puteada como murmullo baja por los escalones y me advierte de lo obvio. El amigo se despertó, el almuerzo se le escapo y no tiene el juego extra de llaves…. De dos en dos subo los escalones, listo para enfrentar al monstruo del 12vo “43”…
-Vos vivís en el 43? – le pregunto mientras desencajado y con los ojos rojizos abre la puerta tijera del ascensor.
-Si.- me contesta con cara de pocos amigos.
Mientras le explico como el almuerzo me dio las llaves, que soy su vecino invisible de abajo y que no hay drama por el favor me doy cuenta lo imposible… Acepte la premisa de devolver unas llaves a un vecino que no conozco, ni vi en mis tres años de inquilino de un gordo rojizo que evidentemente trata de escapar de lo que fue una noche horrenda con sleep over.
Entrando a casa veo el desastre, el gato jugó al despecho y ensucio el parqué. Las ventanas están cerradas, la pava no tiene tapa….la cama sigue deshecha.

1 comentario:

  1. Buen relato "EL FLACO", me gusta tu ironia.
    Te pasan siempre estas cosas?, no te aburris nunca.
    Abrazo

    Fab N°3

    ResponderEliminar